Se terminó el uso de chimpancés en investigaciones científicas. Entonces, ¿Por qué tan pocos han sido enviados a Santuarios?

Se terminó el uso de chimpancés en investigaciones científicas. Entonces, ¿Por qué tan pocos han sido enviados a Santuarios?
Se terminó el uso de chimpancés en  investigaciones científicas. Entonces, ¿Por qué tan pocos han sido enviados a Santuarios?

Por David Grimm. 12 de junio de 2017
Fuente: http://www.sciencemag.org/news/2017/06/research-lab-chimps-over-why-have-so-few-been-retired-sanctuaries
Traducción: Carolina G. Brusés Cannon

Hércules y Leo tienen nada más que 11 años de edad, pero ya van dos veces que casi logran jubilarse. Estos dos chimpancés, que nacieron y se criaron en el Centro de Investigación New Iberia, en Luisiana, se convirtieron en animales de laboratorio usados por la Universidad Estatal de Nueva York, en Stony Brook, en 2011. Allí compartieron un recinto de tres habitaciones y fue en donde científicos les insertaron electrodos diminutos en los músculos con el propósito de estudiar la evolución del bipedalismo. En 2013, fueron objeto de una inusual maniobra legal. Un grupo de defensores de los derechos de los animales inició una demanda para que se los declarase a ambos personas legales y se los jubilara  y enviara a un santuario de Florida. No obstante, dicho intento fue infructuoso.

Dos años más tarde, Hércules y Leo regresaron a New Iberia, en donde se relacionaron con otros chimpancés en domos al aire libre con escaleras y sogas. Pero, una vez más,  la jubilación y traslado a un santuario en donde pudieran trepar árboles de verdad y disponer de mayor espacio para moverse parecía inminente: el gobierno estadounidense acababa de ponerle fin al uso de técnicas de investigación invasivas en chimpancés y muchas personas estaban pendientes del traslado inmediato de todos estos animales de laboratorio a santuarios. Sin embargo, es el día de hoy que  Hércules, Leo y cerca de 600 chimpancés como ellos en todo el país continúan en centros de investigación. No está claro cuando -o si alguna vez- se irán de allí.

En los últimos 2 años, solo 73 chimpancés ingresaron en santuarios y esta lentitud en el proceso ha ido aumentando la tensión entre los laboratorios y los santuarios. La culpa es mucha y la comparten entre todos. Los laboratorios se han movido poco y nada, los santuarios no se han expandido lo suficientemente rápido y el  propio gobierno no desarrolló un plan concreto para esta jubilación pese a haber sido el primero en echar a andar el proceso.

Chimpancés deambulan libremente alrededor de un nido artificial de termitas en Chimp Haven, Keithville, Luisiana. BRANDON WADE/AP IMAGES PARA THE HUMANE SOCIETY OF THE UNITED STATES (Sociedad Humana de los Estados Unidos)

“La comunidad biomédica ha pasado años defendiendo el uso de chimpancés en sus investigaciones… en vez de pensar en cómo jubilarlos”, dice Brian Hare, antropólogo evolucionista de la Universidad Duke en Durham, Carolina del Norte, quien ha estudiado el comportamiento de estos animales en santuarios de todo el mundo. “Ahora nos desesperamos por  hacer algo al respecto”.

Algunos laboratorios argumentan que sus animales estarían mejor con ellos. El retiro a un santuario es una “decisión ridícula”, dice William Hopkins, neurocientífico de la Universidad Estatal de Georgia, Atlanta, dedicado por décadas al estudio de la cognición de los chimpancés en centros de investigación. “No creo que eso esté ayudando de verdad a los chimpancés y me parece que va a tomar un largo, largo tiempo”.

Los Institutos Nacionales de la Salud (NHI por sus siglas en inglés) en Bethesda, Maryland, reconocen la demora. “Compartimos la frustración de los demás”, expresa el Director Adjunto, James Anderson, cuya división de iniciativas estratégicas supervisa el Programa de Control de Chimpancés en los NIH. “Pero nos estamos moviendo por la seguridad de los chimpancés tan rápido como podemos”.

Para los defensores de Hércules, Leo y cientos de otros chimpancés atrapados en el limbo es posible que las cosas no se estén dando lo suficientemente rápido.

De camino a la jubilación

El traslado desde los laboratorios hasta los santuarios ha sido lento.

¿Qué se hace con todos los chimpancés?

El gobierno de EE. UU. ha participado en el negocio del uso de chimpancés desde 1960. Ese año, el Congreso creó una red nacional de centros de primates para experimentar con estos animales. Algunos fueron criados en cautiverio mientras que a la mayoría se los trajo de África. El país dejó de importar chimpancés salvajes en 1973, pero 13 años más tarde, cuando la epidemia de SIDA generó una demanda de modelos de infección similares al ser humano, los NIH pusieron en marcha un enorme plan de cría de chimpancés. Para 1996, 1500 de estos simios vivían en laboratorios de investigación, un récord histórico. Algunos eran propiedad absoluta de los NIH, mientras que otros pertenecían a universidades, fundaciones y empresas.

Tan solo 4 años después, el gobierno comenzó a hablar de jubilación.  Una ley promulgada en 2000 creó un santuario nacional para chimpancés, Chimp Haven, en Keithville, Luisiana. Los fundadores de este santuario sin fines de lucro, que habían trabajado con chimpancés de laboratorio, sintieron que estos animales sumamente inteligentes -que, al igual que los humanos, usan herramientas, tienen un cierto tipo de cultura y viven en complejos grupos sociales- merecían vivir en un lugar totalmente diseñado para satisfacer todas sus necesidades.

Los NIH se sumaron, prometiendo cubrir hasta un 75% del costo de los cuidados de por vida de los chimpancés de su propiedad que fueran acogidos en el refugio. (Otros santuarios reciben a chimpancés de propiedad privada usados en experimentos). Pero los mismos laboratorios decidieron si los simios estaban listos para que los jubilaran o no.

Eso cambió en 2013 cuando, en respuesta al informe del Instituto de Medicina,  cuya conclusión era que los estudios más invasivos llevados a cabo en chimpancés eran innecesarios, los Institutos Nacionales de la Salud (NIH por sus siglas en inglés) anunciaron que eliminarían gradualmente el respaldo dado a este tipo de investigación y que jubilarían a la mayoría de sus chimpancés. Luego, en 2015 -el 12 de junio se cumplieron 2 años-, el Servicio de Pesca y Fauna Silvestre de los Estados Unidos clasificó a todos los chimpancés de dicho país como en peligro de extinción, terminando efectivamente con los estudios biomédicos en los que se los usaba. A continuación, los NIH declararon que todos sus chimpancés (cerca de 300) serían jubilados, aunque ningún plazo estimado fue dado. Los expertos supusieron que los 340 sujetos restantes que se encontraban en manos privadas serían los próximos.

Pero, desde entonces, solo 51 chimpancés propiedad del gobierno estadounidense y 22 de propiedad privada han ingresado en santuarios -un ritmo mucho más lento que el anticipado por todos. “Un gran número todavía languidece en los laboratorios”, se quejó la Diputada por California Lucille Roybal-Allard ante el presidente de los NIH, Francis Collins, el mes pasado en una audiencia del Congreso. Collins respondió que su agencia estaba comprometida con la jubilación de los chimpancés, pero que el proceso había sido “un desafio”. “Si somos realistas”, agregó, “nos llevará muchos años más.”

Las razones son complejas… y polémicas.

¿Dónde están todos los chimpancés usados en experimentos?

Menos de la mitad de todos los chimpancés ex objeto de experimentos viven actualmente en santuarios. Los demás todavía se encuentran en instalaciones científicas.

G. GRULLÓN/SCIENCE; (DATA) CHIMPCARE.ORG, OTRAS FUENTES

 La  lucha por llegar a un santuario

A mediados de junio, en un día sofocante, un grupo de alrededor de 20 chimpancés emerge de un pequeño bosque y se agolpa alrededor de un nido artificial de termitas que estaba rellenado con puré de manzana y jugo en polvo. Parece que están negociando por la comida: Algunos gritan, algunos sacuden las manos y otros se trepan a unos pinos de 20 metros de alto para evadir el alboroto. Una vez que todos quedan satisfechos, un puñado se pierde en el bosque mientras los demás se refugian del calor en las salas refrigeradas aledañas.

Una escena como la vivida en Chimp Haven el verano pasado, alienta a la comunidad del santuario: Es una imagen de cómo puede ser la vida de los chimpancés cuando son libres de moverse e interactuar entre sí según sus propios términos. No todos los santuarios pueden ofrecer lo que ofrece Chimp Haven, pero muchos lo están intentando.

Uno es Project Chimps (Proyecto Chimpancés), un nuevo santuario de 95 hectáreas ubicado entre las colinas boscosas de Morgantown, Georgia.  Esta organización sin fines de lucro llegó a los titulares el año pasado cuando anunció que aceptaría a todos los 220 chimpancés de New Iberia—entre ellos Hércules y Leo—durante los próximos 5 años, como parte del intento de jubilación de chimpancés más ambicioso que se haya visto.

Quizá demasiado ambicioso. La construcción de ha ido desarrollando mucho más lentamente de lo esperado y Project Chimps ha aceptado hasta la fecha a tan solo 22 de los simios de New Iberia, en vez de los 60 que acordó recibir para esta fecha. Y si bien el santuario espera permitirle a sus animales ingresar algún día en los bosques que lo rodean, estos animales viven actualmente en recintos no muy distintos de los domos de New Iberia: tres “quintas” con zonas externas e internas para trepar y hamacarse.

Algunos dicen que esta lentitud más el contrato de exclusividad bloquearon a otros santuarios que podrían haber aceptado a algunos de los simios de New Iberia. La Presidenta y Cofundadora de Project Chimps, Sarah Baeckler Davis, abandonó la organización el mes pasado, aunque el santuario no explicó los motivos.

La recaudación de fondos también ha sido un desafío. Al igual que sucede con otros santuarios, Project Chimps depende de una mezcla de subvenciones y donaciones de la gente. El Presidente Interino, Ben Callison, comentó que construir nuevas instalaciones costará alrededor de UDS 6,4 millones, sin contar los gastos en comida, juguetes y cuidados veterinarios para los simios; otros santuarios gastan anualmente de UDS 16.000 a UDS 20.000 por chimpancé cubriendo los mismos gastos. Eso podría representar más de UDS 3 millones en gastos anuales para Project Chimps una vez que todos los animales de New Iberia estén allí. Pero New Iberia solo ha acordado contribuir con un único pago de UDS 19.000 por chimpancé, es decir, no dará financiación alguna para los cuidados de por vida.

Otros santuarios también están desesperándose por recaudar efectivo. Incluso Chimp Haven, que tienen un acuerdo para aceptar a todos los chimpancés de los NIH y cuenta con cierta garantía de financiamiento de por vida, saca dinero de su propio bolsillo para pagar toda las construcciones. Ubicar a los 250 y tantos chimpancés de los NIH que aún permanecen en centros de investigación podría costar UDS 17 millones, según la presidenta del santuario, Cathy Spraetz.

El transporte es otro cuello de botella. Normalmente, se traslada por vez entre 4 a 10 chimpancés, no más, ya que pueden ser agresivos; asimismo, debe albergárselos en jaulas individuales. Los santuarios también prefieren mantenerlos dentro de los mismos grupos sociales en los que vivían cuando estaban en los laboratorios. Una vez en el santuario, los chimpancés generalmente son puestos en cuarentena por un par de semanas para asegurar que no tienen enfermedades transmisibles. Luego, cada tanto y con mucha prudencia, los cuidadores los van organizando en grupos más y más grandes. Eso sí, la reintegración no siempre es fácil. (Cuando Hércules y Leo volvieron por primera vez a New Iberia, no se llevaban bien con las hembras con las que se los colocó y se los tuvo que resocializar con un grupo de machos jóvenes).

Los transportistas también deben ser conscientes de la salud de los simios, muchos de los cuales son ancianos y se les ha inyectado hepatitis y VIH. “Son animales muy sociables y sensibles”, resalta Anderson de los NIH, quien hace hincapié en el hecho de que muchos padecen diabetes y enfermedades renales y cardiovasculares. “La jubilación debe realizarse de forma segura porque es mucho lo que les debemos a estos chimpancés”.

Todo esto demora los traslados. El mayor proceso de jubilación registrado -cuando Save the Chimps (Salven a los Chimpancés), un santuario sin fines de lucro con base en Fort Pierce, Florida, aceptó a cerca de 260 chimpancés provenientes de un laboratorio privado de Nuevo México- llevó casi una década y costó UDS 5 millones.

Viviendas “primadomos” para chimpancés, Centro de Investigación New Iberia, Luisiana. FRANCOIS VILLINGER/CENTRO DE INVESTIGACIÓN NEW IBERIA

 ¿Jubilarse y permanecer en el mismo lugar?

Pero la jubilación ha demorado muchísimo en llegar y los críticos dicen que los laboratorios debieron prepararse. Hare resalta que un informe del Consejo Nacional de investigación de 1997 recomendó la suspensión de criar chimpancés, concluyendo que estos animales no habían resultado tan útiles como se suponía en la investigación biomédica. “Esta señal de advertencia ya tiene 20 años”. Aún así, dice Hare, los laboratorios han seguido insistiendo en que necesitaban utilizar animales, con lo cual les impidieron a los santuarios comenzar a recaudar fondos y empezar las obras de construcción. “Se creó un desafío enorme para la comunidad de santuarios”, coincide la Directora Ejecutiva de Save the Chimps, Molly Polidoroff.

Ahora, luego de que el gobierno estadounidense llegara a la conclusión de que los animales no son necesarios para la investigación, algunos laboratorios siguen insistiendo en que los chimpancés están mejor con ellos. Ni el Centro Nacional de Chimpancés (NCCC por sus siglas en inglés) en el Centro Oncológico MD Anderson en Bastrop, Texas, ni el Centro de Primates de Alamogordo en Nuevo México -que juntos albergan a los 257 chimpancés propiedad del gobierno que no están en santuarios- hablarían con Science para contar esta historia. Pero el Director del NCCC, Christian Abee, le dijo a Houston Chronicle en 2015 que la mitad de sus chimpancés eran ancianos y que por lo mismo no soportarían el estrés de ser transportados. Abee ha defendido la jubilación de los animales del NCCC haciendo referencia al lazo entre estos y el experimentado personal de cuidad de la instalación (y viceversa), así como las casas en los árboles y patios de juego al aire libre en el NCCC, las cuales no difieren mucho de las que se ven en ciertos santuarios.

Algunos de los laboratorios que albergan chimpancés propiedad privada están de acuerdo. “[Nuestros investigadores] creen firmemente que los chimpancés que están bajo nuestro cuidado en la actualidad están en el mejor lugar en que podrían estar”, le dijo a The Chronicle Lisa Cruz, vocera del Instituto de Investigación Biomédica de San Antonio, el cual alberga a 81 chimpancés. “Solo porque se trate de un santuario no quiere decir que sea lo mejor para el chimpancé”, dice Hopkins. “Demuéstrenme que hacen que sus vidas sean más felices”.

Probar la felicidad es algo muy difícil. El reconocido primatólogo Frans de Waal de la Universidad Emory de Atlanta explica que los pequeños grupos de viviendas vistos en muchos centros de investigación, con hábitats formados por domos geodésicos poco espaciados son “un diseño que genera estrés” puesto que obliga a los chimpancés a interactuar o al menos ver a animales que quizá prefieran evitar. De Waal dice que el NCCC es lo mejor que existe para los chimpancés usados en experimentos, pero aun así no tiene punto de comparación con establecimientos como Chimp Haven. “Que los chimpancés sean más felices [en Chimp Haven] que en otra parte es una cuestión diferente”, agrega. “Ciertamente parecen estar menos agitados”.

En representación de los NIH, Anderson dice que su agencia continúa comprometida con el traslado de sus animales. “Se los está cuidando muy bien (en el NCCC), pero hemos prometido trasladarlos a un santuario federal y ese es el camino que están tomando”.

Aun así, algunos dicen que también los NIH se han dejado estar. Un informe de la GAO (Contraloría General de los Estados Unidos) de 2016 dio a conocer que la agencia no había desarrollado un plan claro para el traslado ni había comunicado eficazmente sus planes a las instalaciones de laboratorios. Anderson dice que su agencia necesitaba tiempo, pero que ahora tienen un plan concreto. El primero será el centro Alamogordo, que actualmente alberga 126 chimpancés, antes de continuar con los 131 del NCCC. “Pensamos que un período de 10 años para jubilar a todos estos animales es realista”.

Una “quinta” en el santuario Project Chimps en Morgantown, Georgia. El santuario espera algún día permitir el acceso de los chimpancés a los bosques. PROJECT CHIMPS

El juego de la espera

Para los chimpancés en manos privadas, lo que decide su futuro es el dinero y no tanto el compromiso del gobierno. Ya sin financiación para investigaciones y con pagos elevados causados por la disminución de los NIH, instalaciones privadas como Texas Biomed y Yerkes National Primate Research Center de Atlanta, con 47 chimpancés, tendrán cada vez menos incentivo financiero para quedarse con sus animales. Tal vez incluso ayuden a pagar los gastos de jubilación en un santuario. O al menos eso esperan las personas de los santuarios.

Las presiones financieras tuvieron mucho que ver en la decisión de New Iberia. El director del centro de investigación, Francois Villinger, dice ver el atractivo de jubilar a sus chimpancés en donde están, resaltando las amplias áreas de juego externas que tiene su establecimiento, además de los grupos sociales de simios, los cuales se han mantenido estables por años. “Cuando el equipo de Project Chimps nos visitó, quedaron sorprendidos por lo buenas que eran las condiciones aquí”. Sin embargo, New Iberia ya no podía seguir pagando por los cientos de chimpancés que no se estaban usando en experimentos, dijo, y querían evitarse el dolor de cabeza en las relaciones públicas por tener animales.

Sostiene que New Iberia hará todo lo que le sea posible para facilitar el traslado a Project Chimps. “Es una propiedad hermosa e ideal”, agrega. “Queremos asegurarnos de que tengan éxito”.

Project Chimps también se mantiene optimista respecto del acuerdo. Las finanzas del santuario actualmente son “óptimas”, dice el presidente interino Callison y debería haber lugar para hasta 100 chimpancés en un año. La fase final de la construcción, preseleccionada para el año que viene, debería poder acomodar al resto, asegura. “Es lograr equilibrar el sacarlos lo más pronto posible con brindarles el mejor ambiente. Queremos volvernos más hábiles”.

Tiene la esperanza de que el arreglo sirva como modelo para otros santuarios-laboratorio miembros.  Llevó muchos años ganar la confianza de New Iberia, dice. “Tras décadas de estar en veredas opuestas sobre este asunto, por fin estamos trabajando juntos”.

Al final, no todos los chimpancés usados en experimentos lograrán llegar a un santuario. Cada año, decenas de ellos mueren de viejos o por alguna enfermedad. Pero, si todo va según lo planeado, jóvenes como Hércules y Leo deberían estar mudándose muy pronto a Project Chimps. Ciertamente, dice Villinger, deberían estar en camino dentro de unos pocos meses.

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