Un día para cambiar

Un día para cambiar
Un día para cambiar

por Sofía Kliche


“No son las cosas grandes las que marcarán la diferencia, sino más bien los pequeños pasos que demos cada uno cada día”
, dijo Wangari Maathai, la primera ambientalista en ganar el Premio Nobel de la Paz. Esta africana entendió muy temprano –en la década del setenta- que el desarrollo sostenible y la paz iban de la mano. Y sobre todo, que las acciones cotidianas son un motor de cambio inmenso para lograr un mundo mejor. 

Image by © Royalty-Free/Corbis

Cada 21 de septiembre el Día Internacional de la Paz renueva las apuestas por un futuro más justo y próspero para los habitantes de la Tierra. Este año el lema es “Juntos por la paz: Respeto, seguridad y dignidad para todos”, y pone el foco en la crisis que actualmente viven millones de refugiados y migrantes.

El desplazamiento forzado alcanzó un nuevo récord en 2016: 65.5 millones de personas alejadas de sus ciudades y aldeas a causa de la violencia, la persecución o la violación de sus derechos, según cifras del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). A pesar de que medio millón logró retornar a su país de origen, el año pasado hubo 10 millones de nuevos desplazados. Es decir, 20 personas por minutos se movilizaron en busca de un techo seguro, comida, o respeto.

En el último informe anual sobre Tendencias globales que presentó ACNUR queda claro que, salvo alguna excepción, todos los países del globo acogen personas que por razones de fuerza mayor debieron abandonar sus hogares. Este aumento del número de desplazados somete a las ciudades y a los recursos –de por sí ya limitados- a mucha presión. Y aunque ocupen apenas el 3% del planeta, en las urbes vive casi la mitad de la humanidad: 3.500 millones.

Cada 21 de setiembre se torna más urgente la decisión de adoptar modalidades de consumo sostenibles. Y algunas, como las vinculadas a la alimentación y a la energía, son muy fáciles de practicar en casa o en el trabajo.

Los bosques, las aguas, la biodiversidad y los recursos naturales se reducen y degradan año a año. Para satisfacer los modos de vida y los desequilibrios actuales necesitaríamos para 2050 dos planetas Tierra más. El cambio comienza cuando entendemos que es imposible vivir en armonía con nuestros vecinos si no logramos respetar el medio ambiente.

¿Cómo ayudo al planeta?

De los 7.500 millones de habitantes de la Tierra, casi un tercio padece hambre o está mal nutrido. Y por otro lado, se calcula que hay un desperdicio de 3.000 millones de toneladas de comida por año. Es decir, alrededor de una tercera parte de los alimentos producidos terminan en el tacho de la basura. La ecuación no cierra.

Por eso, los líderes mundiales adoptaron un conjunto de metas para alcanzar en 2030, que priorizan erradicar la pobreza y proteger el medio ambiente. Estos 17 Objetivos de desarrollo sostenible planteados por la ONU podrán cumplirse si cada uno de nosotros hace su parte: los gobiernos, el sector privado y la sociedad civil.

17 Objetivos de desarrollo sostenible planteados por la ONU

 

Sólo en América Latina 34 millones de personas padecen hambre –en África 232 millones-, así que las pequeñas acciones son fundamentales: apoyar a los agricultores y a los mercados locales, asegurarse de no tirar alimentos, y evitar la contaminación de ríos y océanos.

Mantener las ciudades lo más habitables posible hará la diferencia. Aquí, algunos tips para comenzar:

  • Ahorrar energía. Fundamental para reducir nuestras emisiones de CO2 y mantener las ciudades habitables. Podemos usar bombillas de bajo consumo, desenchufar los aparatos electrónicos cuando no los utilizamos, y elegir el transporte público y la bicicleta antes de encender el coche.
  • No desperdiciar agua. Es muy fácil y hasta favorable para la economía del hogar. Cuidar el agua cuando lavamos los platos, cuando nos cepillamos los dientes, y cuando prendemos la ducha. Cada gota cuenta.
  • Evitar el plástico. Este material es uno de los principales contaminantes del océano, y reducir su consumo es prioritario. Para lograrlo, podemos ir al supermercado con una bolsa reutilizable en vez de aceptar las de nylon, preferir siempre el vidrio o los materiales biodegradables, y reciclar botellas y envases.

¡Piensa cada día en las consecuencias de tus acciones, en lo que comes, lo que compras, en qué medio te mueves! Estos detalles tienen un gran significado. Si los consideramos, sería un cambio sin precedentes. Tenemos el tiempo muy justo. ¡Hazlo ya!

Dra. Jane Goodall